Pasar alimentos y bebidas y masticar
Los niños con condiciones musculares a veces tienen debilidad en los músculos de la cara y cuello que usan para pasar alimentos y masticar. La debilidad en estos músculos puede prolongar el masticar, especialmente si la comida esta dura, chiclosa, o texturizada. Unos problemas adicionales que se encuentran en algunos niños son: dientes malposicionados, apertura limitada de la mandíbula, paladar elevado, o movimiento limitado de la lengua. Para superar estas dificultades, muchas veces los niños se demoran mucho en comer o sólo comen una cantidad muy pequeña. A veces, se dice que niños que comen así son “delicados para comer” porque evitan comidas con ciertas texturas y prefieren comidas blandas que son fáciles de masticar.
En algunos casos, les falta coordinación de los músculos involucrados en pasar saliva y como consecuencia, el niño puede estar en riesgo de problemas de pasar alimentos y bebidas. Cuando alimentos o líquidos bajan por la vía equivocada (aspiración), el niño puede toser o atragantarse con los alimentos en un intento de evitar que se bajen. Si bajan por la vía equivocada y el niño no intenta evitar que se bajen (aspiración silenciosa), los alimentos o el líquido pueden pasar a los pulmones y provocar una infección pulmonar.
El reflujo gastroesofágico
El reflujo es la regurgitación de los contenidos del estomago al esófago. El reflujo puede ser resultado de mala tonicidad muscular, o la escoliosis y puede resultar en problemas de alimentación. Si un individuo vomita o tiene regurgitaciones pequeñas frecuentes del contenido del estomago, puede haber dolor y esofagitis, conocido comúnmente como “acidez” (una irritación del esófago). Si el reflujo es frecuente, muchas veces el niño asociará comer con una experiencia dolorosa y no querrá comer. Esto se conoce como “aversión a los alimentos”. Si los alimentos regurgitados regresan a la garganta podrían bajar a los pulmones y causar una infección pulmonar o ahogamiento.
Llenarse rápidamente
A veces la mala tonicidad muscular en el estomago puede hacer que “vacíe” sus contenidos lentamente, como resultado, el niño puede sentirse lleno muy rápidamente o puede no tener hambre. Esto es otro motivo por el cual un niño puede ingerir pequeñas cantidades de líquidos y sólidos.
La movilidad reducida
La movilidad reducida puede afectar la habilidad de auto-alimentarse. Un niño puede ser incapaz de subir los cubiertos a su boca o puede estar en una posición incomoda para poder comer, o puede cansarse progresivamente durante la hora de comer. Si la posición de sentar de un niño no está bien por la curvatura de su columna o cuello, pasar alimentos y bebidas y masticar pueden ser difíciles. Tomando en cuenta estas dificultades, la hora de comida puede durar mucho o puede ser que el niño sólo coma cantidades pequeñas.
Factores psicológicos y sociales
Algunos problemas físicos pueden llevar a preocupaciones y temores acerca de comer. Si un individuo está renuente a alimentarse puede ser por una mala experiencia previa con atragantarse con alimentos. Si la hora de comer se extiende mucho, el niño puede sentirse excluido socialmente ya que sus amigos acaban de comer antes y siguen con otras actividades. A veces, por preocupaciones paternales sobre la desnutrición y cantidades pequeñas de comida ingeridas, los padres se entusiasman demasiado e intentan persuadir o forzar a los niños a comer bien. Este enfoque puede hacer que un niño esté renuente a comer y la hora de la comida se puede convertir en un tiempo temido en vez de deseado.
La valoración de la alimentación puede ayudar en identificar dificultades y en sugerir opciones de manejarla mejor.
El equipo de valoración puede constar de:
Un Dietista – estará involucrado en hacer una valoración del tipo y la cantidad de alimentos ingeridos diariamente a través de un “diario de alimentos” y valorará las medidas de la tabla de crecimiento. Esto implica medir precisamente el peso y la estatura y trazar estas medidas en la tabla de crecimiento. Puede ser difícil medir la estatura con precisión debido a que el individuo depende de una silla de ruedas o tiene limitaciones en el rango de movimiento en los tobillos o una curvatura de la columna. Hay otras maneras de estimar la estatura, ej. tomar las medidas de la circunferencia del brazo medio puede ser una medida útil si no se puede conseguir el peso y estatura de manera convencional. Medidas repetidas son imprescindibles para monitorear los cambios con el paso del tiempo y valorar el crecimiento.
Una historia dietética o “diario de alimentos” puede proveer información valiosa sobre el tipo, la cantidad, y la textura de los alimentos ingeridos. También da indicios sobre el equilibrio de la dieta y si carece de algún nutriente. El dietista puede dar consejos sobre como modificar los nutrientes en la dieta y también sobre formas alternativas de alimentar.
Un terapeuta de habla y lenguaje – hará un historial de alimentación y examinará los músculos de la lengua, los labios, y la garganta. Además, buscará otros problemas que puedan afectar la masticación, ej. los dientes. La seguridad al pasar alimentos y bebidas y los riesgos de que la alimentación baje por la vía equivocada (aspiración) necesitan ser valorados también para asegurar el manejo seguro de los alimentos. Los médicos y el terapeuta de lenguaje evaluarán si una investigación más detallada es necesaria en esta área. Se puede realizar una videofluoroscopia (una radiografía al pasar saliva), para examinar el pasar y masticar de los alimentos.





